Por Enrique Anleu Díaz
Me parece supérflua la palabra para hablar de la obra de Elmar Rojas, de por sí participa ella del proceso social; una pintura altamente humanizada, hija del medio nuestro, ajena a otras “novedades malabarísticas” que por internacionalizarse de nombre, son en muchos “artistas” tan sólo un encantamiento netamente histórico en nuestra realidad social.
El arte de Elmar Rojas no es una evasión a exóticas latitudes, se nutre de lo cotidiano, en un grito de color silente, que hiere desgarradoramente por la retina.


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